"Primero entraría un camello por el hueco de una aguja..."
Hace no mucho, pude ver unas fotos subidas a Facebook donde aparecían
varios altos oficiales de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba) en una
iglesia de la Isla rezando por la recuperación del presidente venezolano Hugo Chávez,
sentí una especie de retorcijón de estómago (síndrome de incompatibilidad
visual), fue un primer impulso de un alto grado de automatismo psíquico, pero
luego, desde una postura de reposo mental, desde el sosiego que es la madre de
la reflexión, fui reconsiderando mi reacción. ¿No es, acaso,
la imagen de quienes en un pasado reciente, blandían las hoz y el martillo
(símbolo obrero y campesino), utilizándolo como arma arrojadiza contra los
fieles de todo signo religioso y que hoy sostienen entre sus manos un cirio en
la propia casa de Dios, el símbolo de la derrota ideológica?. Los que hasta hace
muy poco ladraban y hacían suyas consignas como las de “la religión es el opio
de los pueblos”, hoy aceptan el sermón. Finalmente muestran su rendición (NO
REDENCIÓN) ideológica, ante aquellos que fueron víctimas de la exclusión
social, el atropello y la burla y que resistieron estoicamente, muchas veces
desde el silencio y la resignación haciendo suya aquella sentencia; “Dominus
dedit, Dominus abstulit, sit nomen Domini benedictum (Dios me lo dio, Dios me
lo quitó, bendito sea el nombre del Señor). En esa imagen habrá de todo, algún
que otro sinceramente arrepentido, otros que pedirán que cese tanta agonía y el
fin del régimen que lo provoca y en el que están metidos y comprometidos hasta
el cuello, hasta otros que recen por la recuperación de la salud de otro
símbolo de la decadencia y el populismo; en fin, todos tienen derecho a ser
acogidos en la casa de Dios. Pero no os preocupéis, que: “primero entraría un
camello por el hueco de una aguja que uno de estos cabrones en el Reino de los
Cielos”.

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