“Reflexiones en el exilio” Nº 1
¿Qué
me gusta de Cuba?, el carácter que tenían sus gentes ó ¿aún lo tienen?, perdón,
no lo sé, pregunto, hace 21 años que salí y nunca he regresado. También ese
humor subidito de tono, vigoroso; los dicharachos (espectaculares), el café
hecho con colador de tela, las madrugadas que huelen a frijoles negros. El que
sea una isla, ¡me encantan las islas!, no porque su sol brille más (lo cual no
es cierto),
ni el azul de su cielo sea el más intenso (lo cual tampoco es del todo cierto).
Me gusta Cuba porque allí me engendraron y fue una especie de segunda matriz
durante treinta y tantos años. De allí los mejores amigos, la primera novia,
fue allí donde descubrí América (saben a lo qué me refiero ¿No?). Casi todo lo
que me gusta de Cuba es etéreo y onírico, yo como el personaje Abdala no siento
nostalgia por “el amor ridículo a la hierba que pisan nuestras plantas”; mi
amor por Cuba es más esencia, sentimiento, corazón. Nos ha tocado vivir la
diáspora, nos ha tocado sufrir, pero Dios es sabio, puso a Cuba cerca de la
Florida.
¿Qué no me gusta de Cuba? De Cuba no me gustan Los Castro y todo lo regresivo que representan, no me gusta la falta de oxígeno libertario, la constante obligación de dejar de ser uno mismo, el temor a que las circunstancia conviertan a un pueblo tradicionalmente amigo y solidario, en un pueblo egoísta, despojado de los valores morales que le han hecho grande, no me gusta que esa savia de humildad que siempre corrió por sus venas se troque en un símbolo de pesos ($). No me gusta de Cuba, que se imponga la chabacanería y la ausencia de valores morales, porque el nuestro, siempre fue un pueblo culto y honorable. ¿Qué bolá, me entienden o no?
¿Qué no me gusta de Cuba? De Cuba no me gustan Los Castro y todo lo regresivo que representan, no me gusta la falta de oxígeno libertario, la constante obligación de dejar de ser uno mismo, el temor a que las circunstancia conviertan a un pueblo tradicionalmente amigo y solidario, en un pueblo egoísta, despojado de los valores morales que le han hecho grande, no me gusta que esa savia de humildad que siempre corrió por sus venas se troque en un símbolo de pesos ($). No me gusta de Cuba, que se imponga la chabacanería y la ausencia de valores morales, porque el nuestro, siempre fue un pueblo culto y honorable. ¿Qué bolá, me entienden o no?
fabuloso y positivo, me encanta!!
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