martes, 16 de julio de 2013

A cada cual lo suyo

Abrazo URSS-USA






“A cada cual lo suyo”

Bueno, ya saben o deben imaginar que yo, al estudiar historia en la Universidad de la Habana (la Real y Pontificia), la del Alma Mater (madre nutricia) y abordar la historia de la 2ª guerra Mundial, los textos de historia que querían que consultáramos, a menudo estaban escritos por Mariscales, Héroes de la Unión Soviética henchidos sus pechos de medallas las cuales nunca he dudado en que fueran en gran medidas bien merecidas y que nos contaban una versión del conflicto sesgada por la propaganda ideológica, nada de la existencia de los gulag (Alexander Solzhenitsyn era sólo un mentiroso resentido con una macro imaginación literaria para las desviación ideológica), nada del antisemitismo del “padrecito Stalin” y por supuesto nada de los acuerdos guardados en secreto sobre el célebre Pacto Ribbentrop-Mólotov, detrás de cuya máscara de “no intervención”, se escondía el reparto de Europa por aquellas dos fuerzas “cuasi antagónicas” fascismo y comunismo y por supuesto por encima de todo, prevaleciendo o imponiendo el criterio de que los Estados Unidos de Norteamérica le dio la espalda al mundo durante mucho tiempo, intentando alejarse del conflicto mundial y planeando como sacar partido de todos aquellos acontecimientos que conmovían al planeta. En fin la Guerra la ganó la URSS y USA sólo jugaba a los soldaditos (miserias humanas), permítanme suscribirlo como “un delito de lesa educación” Pero yo, como muchos podrán suponer, consultaba lo que me daba la gana y armado de herramientas teóricas, analizaba y arribaba a mis propias conclusiones, de modo que cuando aprobaba un examen contestando lo que querían que contestara y no lo que yo en realidad pensaba, me hacía a mi mismo un guiño frente al espejo, pensando: ¡que cabrón eres!. Por eso hoy intentaré con este comentario histórico hacer un poco de justicia, justicia histórica, me refiero: La URSS recibió al inició de la 2ª Guerra Mundial la siguiente ayuda de parte de Estados Unidos: 14.795 aviones, entre ellos, cazas Aircobra, cazas Kingcobra, bombarderos A-20 y bombarderos B-25. También recibieron 7.056 tanques; 375.883 camiones, 51.000 jeeps, 35.170 motocicletas, 8.218 tractores pesados, 100.000 de piezas autopropulsadas, 8.218 emplazamientos antiaéreos, 131.633 ametralladoras y más de 1.800.000 armas ligeras. La flota soviética recibió 595 navíos, entre ellos 28 fragatas, 105 submarinos, 77 barcos rastreadores, 197 torpederas, 140 buques antisubmarinos, 90 buques de carga y 7.780 motores de barcos; además de 2.670.000 toneladas de petróleo, 842.000 toneladas de productos para la fabricación de explosivos y $1.078.965.000 (mil setenta y ocho millones novecientos sesenta y cinco mil dólares) en maquinaria y equipos para la industria.Igualmente, USA envío a la URSS, 3.800.000 toneladas de carne de cerdo enlatada, embutidos etc. y centenares de miles de toneladas de leche en polvo, chocolate y mantequilla; así como 423.000 teléfonos y 70.000.000 de pies de alambre de cobre y decenas de miles de estaciones inalámbricas y equipamiento para la destilación de petróleo, cocinas y panaderías de campaña, tiendas, paracaídas etc., sin olvidar los 15.417.000 pares de botas para el Ejército Rojo, tan necesarias en las difíciles condiciones climáticas del invierno ruso.
La URSS no habría podido ser capaz en los primeros momentos de producir armamento suficiente sin el acuerdo con Estados Unidos, país que le suministró 2.300.000 toneladas de acero, suficiente para producir 70.000 tanques T-34. Las 229.000  toneladas de aluminio suministradas por Estados Unidos permitieron a la industria de la aviación y tanques soviéticas funcionar durante dos años de forma ininterrumpida y eficiente.
Si bien es reconocida la enorme, trascendental e indiscutible hazaña llevada a cabo por la URSS en el traslado de su industria a la zona de los Urales, dicho traslado no hubiera sido posible sin el suministro por parte de Estados Unidos de 1.981 locomotoras y 11.155 vagones de carga.
Todo esto, según cálculos conservadores de especialistas militares de ambos bandos, redujo en dos años la epopeya de la Gran Guerra Patria y evitó la muerte de otros 10.000.000 más de soviéticos. Estos datos son rigurosamente ciertos, aunque se mantuvieron en secreto durante décadas por la URSS. Hoy en día, dichos datos han sido reconocidos por la propia ex Unión Soviética lo que puede ser probado fehacientemente, después de que hayan sido desclasificados los archivos del Ejército Rojo, hoy al alcance y consulta de cualquier ciudadano del mundo, investigador o no (incluyendo a los cubanos que quieran y puedan hacerlo, por supuesto).
Pero no se engañen, además de suministros, los soldados americanos escribieron auténticas páginas de gloria en aquella guerra, pero de eso me encargaré en otro momento.

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