viernes, 30 de agosto de 2013

REVUELVELO, QUE EL AZÚCAR ESTÁ EN EL FONDO



REVUÉLVELO, QUE EL AZÚCAR ESTÁ EN EL FONDO


Sólo toma 45 segundos (contados por el reloj) leer la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, con relación al incidente que ha tenido lugar en el Canal de Panamá, relativo al traslado clandestino de armamentos “obsoletos”, enmascarados bajo un cargamento de azúcar en el buque mercante norcoreano Chong Chon Gang (a falta de conocimientos de idioma coreano, lo traduzco del inglés:"la pandilla de Chon Chon"). En el párrafo 3º de dicha declaración, reconoce que la nave transportaba  “…240 toneladas métricas de armamento defensivo obsoleto (el adjetivo “obsoleto” reviste una importancia clave en la declaración, intentando transmitir una sensación de atenuante, como si el cargamento hubiera sido de pistolas de chispa del siglo XVIII) -dos complejos coheteriles antiaéreos Volga y Pechora, nueve cohetes en partes y piezas, dos aviones Mig-21 Bis y 15 motores de este tipo de avión (que ya muchas naciones quisieran tener en su arsenal militar), todo ello fabricado a mediados del siglo pasado (nuevamente se enfatiza la antigüedad (siglo pasado), intentando reforzar la intención de restar importancia al cargamento), para ser reparado y devuelto a nuestro país” (esto último, es casi seguro que sea así).


En el párrafo 4º señala y cito íntegramente: “Los acuerdos suscritos por Cuba en esta esfera se sustentan en la necesidad de mantener nuestra capacidad defensiva para preservar la soberanía nacional”. ¿Suscritos con quién?
Por último, en el colmo de la desfachatez, con un cinismo sin límites e insultando la inteligencia de cualquier ciudadano común, concluye: “La República de Cuba reitera su firme e irrevocable compromiso con la paz (tal vez se refiera a la paz de los sepulcros, ahí me callo), el desarme (esto se contradice por la esencia misma del cargamento incautado por Panamá), incluido el desarme nuclear, y el respeto al Derecho Internacional” .( ¿A qué Derecho Internacional se refiere?, ¡no acabo de aclararme!). 
La Declaración es escueta, al tiempo que alucinante. Lo de escueto, es una práctica habitual en los regímenes, donde los Organismos que rigen  la diplomacia son serviles voceros de quien unilateralmente rige los destinos de una nación; lo de alucinante no cuesta trabajo descubrirlo en el cuerpo mismo del texto, por lo insostenible. En fin, más de los mismo. 


El Gobierno de Cuba poco podrá argumentar a su favor, ni aún “matando al mensajero”; el hecho se produce además con una nación, la Republica Democrática  de Corea del Norte, que lo único cierto de su denominación, es la ubicación geográfica (el norte), porque ni es una república (por lo menos en el concepto clásico del término) y mucho menos democrática, faltaría más. Desmole tiempo al tiempo.

miércoles, 31 de julio de 2013

Hoy Comenzamos la andadura


HOY COMENZAMOS LA ANDADURA




Este blog lo identifica el nombre   “Matando el Tiempo”, frase que para mí, reviste un enorme y singular simbolismo. Existen en la vida de todos los seres humanos, determinados momentos, unas veces largos, otras no tanto, en que consumimos nuestro tiempo de una forma poco satisfactoria, arrojando esos inapreciables e irrecuperables instantes a una especie de papelera invisible de donde no es posible recuperar nada. Por ejemplo, mientras asistimos a una cita y aguardamos por alguien de reprochable puntualidad, solemos entablar con nosotros mismos, pequeñas conversaciones sobre asuntos que ya conocemos de ante mano; miramos al cielo como buscando al sol y al tiempo que con el dorso de la mano intentamos en vano retirar el sudor que se desliza una y otra vez por nuestra frente, pensamos, “que calor está haciendo” o miramos a nuestro alrededor intentando buscar la imagen de esa persona que esperamos y pensamos, “no está por todo esto”, quizás también miramos al reloj para contabilizar hasta el último segundo de espera, mientras el minutero nos hace un guiño; es el tiempo que pasa, que se va, que se nos escapa ante nuestros ojos, cuando en realidad podíamos haberlo “matado”. Matar el tiempo, tiene también otra connotación, es la reflexión de cómo hacer que no transcurra (en términos abstractos), que le ganemos a nuestro favor; estoy seguro, que cualquiera que pudiera, eliminaría sin pensarlo dos veces, todos los segundos, minutos y horas de inactividad, en especial los de inactividad mental; en este caso “matar el tiempo”, supone impedir que nos hagamos viejos y como resulta que nuestra obsesión por detenerlo (me refiero al tiempo) es del todo imposible, mejor haríamos en matarlo. Matar el tiempo, es el único “crimen”, si cabe llamarlo así, que no es castigado por ninguna ley humana o divina y por el contrario, si lográramos matarlo (lo que significa, aprovecharlo beneficiosamente), de seguro que estaríamos orgullosos de convertirnos en asesinos confesos. Pues déjenme decirles, que escribir, plasmar las preguntas y respuesta que nos hacemos a diario, reflexionar y volcar todas nuestras vivencias y experiencias acontecidas a nuestro paso por este mundo en un simple trozo de papel, son la munición perfecta para matar el tiempo. Si lo que escribimos tiene algún sentido para los demás, esas ideas se perpetuaran y trascenderán al tiempo, aún y cuando desaparezcamos físicamente; entonces habremos vencido, habremos (no lo duden) matado el tiempo.
En el blog“Matando el Tiempo”, tendrán cabida todos los comentarios, todos los análisis y reflexiones; será un punto de encuentro de ideas. La historia, el arte, la política (no importa el color) etc. tendrán su lugar, eso sí, siempre que sean tratados con absoluto respeto hacia los demás, evitando  los ataques personales y el uso de lenguaje soez; no tendrán lugar en el,  las posturas excluyentes por razones de raza, religión, orientación sexual o ideas. Deberá ser un sitio de encuentro, a la vez que de confrontación abierta y transparente. Esa es nuestra aspiración. Únete a esta propuesta. ¡Te espero!. Comienza ahora mismo a matar el tiempo de una forma sana y constructiva.

sábado, 27 de julio de 2013

“No te quejes de tú suerte, sin antes haber hecho algo por cambiarla”

“Las páginas de la historia no las mecen la briza apacible y reflexiva del historiador, sino los vientos tormentosos de la conducta humana”.

Primero entraria un camello por el hueco de una aguja...




"Primero entraría un camello por el hueco de una aguja..."

Hace no mucho, pude ver unas  fotos subidas a Facebook donde aparecían varios altos oficiales de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba) en una iglesia de la Isla rezando por la recuperación del presidente venezolano Hugo Chávez, sentí una especie de retorcijón de estómago (síndrome de incompatibilidad visual), fue un primer impulso de un alto grado de automatismo psíquico, pero luego, desde una postura de reposo mental, desde el sosiego que es la madre de la reflexión, fui reconsiderando mi reacción. ¿No es, acaso, la imagen de quienes en un pasado reciente, blandían las hoz y el martillo (símbolo obrero y campesino), utilizándolo como arma arrojadiza contra los fieles de todo signo religioso y que hoy sostienen entre sus manos un cirio en la propia casa de Dios, el símbolo de la derrota ideológica?. Los que hasta hace muy poco ladraban y hacían suyas consignas como las de “la religión es el opio de los pueblos”, hoy aceptan el sermón. Finalmente muestran su rendición (NO REDENCIÓN) ideológica, ante aquellos que fueron víctimas de la exclusión social, el atropello y la burla y que resistieron estoicamente, muchas veces desde el silencio y la resignación haciendo suya aquella sentencia; “Dominus dedit, Dominus abstulit, sit nomen Domini benedictum (Dios me lo dio, Dios me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor). En esa imagen habrá de todo, algún que otro sinceramente arrepentido, otros que pedirán que cese tanta agonía y el fin del régimen que lo provoca y en el que están metidos y comprometidos hasta el cuello, hasta otros que recen por la recuperación de la salud de otro símbolo de la decadencia y el populismo; en fin, todos tienen derecho a ser acogidos en la casa de Dios. Pero no os preocupéis, que: “primero entraría un camello por el hueco de una aguja que uno de estos cabrones en el Reino de los Cielos”.

jueves, 25 de julio de 2013

La Prensa



“La Prensa”
Cada mañana intento leer la prensa, y digo intento, porque tal es el cúmulo de análisis que se revela en ella que resulta muchas veces agotador; al menos cuando se tiene la pretensión de no ser un consumidor pasivo de la noticia, en cuyo caso se produce el desarrollo inevitable de una lucha dialéctica entre el informador y el informado. Cuando la información está controlada, al servicio de una causa a ultranza o pretende ser meramente descriptiva hay que asumir una postura diferente. Desde que viera la luz los que probablemente son los antecedentes más antiguos de la prensa, me refiero al Acta Diurna Pupili Romani y al Acta Senatus, la prensa no ha dejado de ser manipulada; hoy incluso, cuando en segundos conocemos noticias de un desastre natural o de un conflicto en cualquier punto del planeta, dicha tendencia se agudiza y se vuelve cada vez más problemática; con lo sencillo que sería asumir aquella postura Martiana de que: “…la prensa ha de ser cátedra para enseñar, guerrero para combatir, filosofo para convencer y han de verse en sus páginas la mano enguantada de quien la escribe y los labios sin mancha de quien la dicta”. ¡Cómo podemos aprender cada día del apóstol!

Bola de Nieve: una voz en el recuerdo




“BOLA DE NIEVE: una voz en el recuerdo”
Verano de 1995


Hubo una época en que solía frecuentar un lujoso restaurante, El Moseñor, que a mí se me antojaba como el último reducto de una Habana pretérita y elegante, y cuyo emplazamiento en la confluencia de las calles N y 21 en el Vedado, le otorgaba ese aire de confidente de la noche, unas veces bulliciosa, nostálgicas otras, enamorada siempre; también gozaba de cierto halo señorial, quizás por la proximidad de otro símbolo habanero, El Hotel Nacional, que erigido sobre una colina llamada del Cacique Taganana, luce augusto y desafiante al paso inexorable de los años, mientras coquetea sin cesar con la briza y el mar que pugnan siempre por acariciarle. Pero tal vez, lo que me hacía volver una y otra vez a ese lugar, era una voz y un quehacer, que le imprimía un sello característico, como de ensueño; era la presencia de Don Ignacio Villa Fernández, el cubanísimo Bola de Nieve, que una noche tras otra sentado al piano, nos transportaba, como mecidos en la hoja de un pentagrama, al mundo imaginario de este ilustre hijo de Guanabacoa, uno de los pueblos culturalmente más prolíferos de Cuba y cuna de otras muchas figuras de nuestra música como Rita Montaner o Ernesto Lecuona.
Pocas cosas tan maravillosas he experimentado en este mundo, como degustar un Gordon Blue, mientras escuchaba la interpretación de Drume Negrita o el sorber hasta la última gota de un daiquirí, envuelto en la magia del cadencioso Chivo que rompe tambó. Muchas veces me acerqué a aquel hombre negro como el chapapote y de dentadura como el algodón, para pedirle que interpretara ésta o aquella canción, y siempre complaciente, luciendo una amplia y contagiosa sonrisa, hacia las delicias de todos los presentes, con una entrega total, como si fuera aquella la primera y última vez; por eso con frecuencia, con gran desenfado y sin el más mínimo temor a que me tomara por un adulón le decía: “usted es el mejor maestro”.
Me contaba mi gran amigo, periodista de excelsa pluma, brillante orador e historiador de Guanabacoa, Don Alberto Acosta, que lo de Bola de Nieve le vino, porque en sus primeros pasos como intérprete, tuvo un día la ocasión de actuar en el vetusto Teatro Carral y para tan señalado evento de su vida, por carecer de medios económicos suficientes, hubo de tomar prestado uno de esos trajes blancos “como coco”, que se usaban para hacer la primera comunión. Al finalizar su personalísima actuación, fue tal el éxito obtenido, que todo el recinto fue estremecido por el estallido de una fuerte y prolongada ovación; unos gritaban ¡bravo!, otros exclamaban ¡chevere!, y alguien que no recordaba su nombre y si quería volver a escucharle, pidió a viva voz: “¡canta otra Bola de Nieve!”; y ahí se le quedó el mote. Haya sido cierta o no la anécdota, poco importa, lo importante es que dicho nombre le acompañó el resto de su vida, le identificó y distinguió, incluso más allá de nuestras fronteras para inmortalizarlo definitivamente.
Un día Bola se nos marchó físicamente, emprendiendo ese largo y eterno camino sin retorno, y desde entonces le henos echado mucho de menos. Yo poco después de su partida, regresé un día a mi refugio del Monseñor, pero ya nada era igual y es que hay personas que con su sólo estar, transmiten una luz muy singular a la atmósfera que les rodea. No volví nunca más.
Hoy pienso en todo eso con tanta tristeza, quizás porque estoy muy lejos, porque escucho ahora mismo, en una vieja grabación, su inconfundible Mesie Julian, y además, porque me recuerda a Cuba, a la que él amó tanto como la amo yo.