Si algo siempre he
detestado es la carencia de información, pero lo peor de todo ello es que en Cuba, quienes
han nacido y crecido en la Isla durante los últimos cincuenta y tantos años han sufrido de este mal. Hoy gracias a Internet
y al volumen de cubanos que entran y salen, el panorama va cambiando, pero muy
poquito a poco. Yo viví una de las peores épocas, donde el principal acceso y
casi único a la información era el órgano oficial “Granma”, especializado en
brindar información sesgada, manipulada y cuando no distorsionada, era la época
en que se informaba casi a diario de que en la industrias y la agricultura se
cumplían los planes de producción al 120 o 140%, con lo que se pretendía
decirle a la gente que éramos más eficientes que la nación capitalista más
desarrollada del mundo; pero los cubanos lo compraban, incluyéndome yo, por
varios motivos:
1.-Por lo barato entonces (5 centavos).
2.-Enterarse de lo que sucedía, aunque fuese a medias y como se ha dicho de forma distorsionada.
3.- Por constituir la única versión de papel sanitario disponible para las amplias masas. Limpiarse el trasero con el periódico “Granma” era y me atrevo a creer que aún lo es hoy, algo habitual, incluso entre los más recalcitrantes seguidores del régimen (a falta de pan, casabe).
Yo en medio de todo he sido durante largos periodos de tiempo afortunado, pues en la época en que trabajaba en la Dirección de Prensa y Relaciones Culturales del MINREX, era el encargado de preparar las entregas de prensa que utilizaban los analistas y el funcionarios, de manera que incluso antes que ellos, me deleitaba leyéndome el “Sol “ y “Excelsior” de Méjico, la revista “ Bohemia” de Venezuela, el “Daily News and World Report”, “Newsweek”, “Washington Post” norteamericanos etc. que contribuyeron a abrirme los ojos, a tener otra percepción del mundo. Así, cuando en Cuba el ciudadano medio creía que Kampuchea era un jardín del Edén socialista en Asia; yo estaba al tanto de las atrocidades del Régimen de Pol Po. Aquella barbarie tardaría años en conocerse entre la población cubana, todo seguía como si nada, incluso Cuba no rompió jamás relaciones diplomáticas con aquellos asesinos.
Cuando la guerra de
Angola, parecía que todo transcurría sin
grandes pérdidas, no se reportaba ni una sola baja cubana. Al finalizar el conflicto
la población se estremeció al ser publicado la kilométrica lista de los caídos en combate y
el duelo se adueño de un gran número de hogares cubanos. Cuando la invasión de Granada y
asesinato de Maurice Bishop por miembros de su propio gobierno, unos comentaristas del Noticiero Nacional de la Televisión cubana, de
pronto y ante las cámaras se pusieron de pie en pose solemne y anunciaron con voz firme y lágrimas en sus ojos: -“Los últimos combatientes cubanos han caído
luchando tenazmente y abrazados a la bandera nacional”- Debo confesar que lo pelos se
me pusieron de punta, uno no puede dejar de sentir respeto por los actos de arrojo y
valentía, los ejecute quien los ejecute. Pero finalmente, los hechos se
produjeron de otra manera, sólo un pequeño grupo de trabajadores humildes opusieron resistencia y ofrendaron sus vidas; el Coronel Tortoló, Jefe del contingente cubano,
arribó sano y salvo al aeropuerto José Martí junto a su séquito, vestido a la
manera occidental con ropas deportivas de marca y con aire triunfal; aquella postura que
ponía en entre dicho ante el mundo las afirmaciones oficiales del Gobierno de La Habana, le
constaron ser degradado a soldado raso y enviado a la primera línea de combate
en Angola (no te enfrentaste a los marines, pues ahora te jodes y te vas a
África o de lo contrario te desaparecemos del mapa y no te encuentra ni la madre que te parió). Hay muchos más ejemplos,
sobran, diría yo. Pero lo triste es que la desinformación continúa siendo una
práctica habitual. ¿Están al tanto los cubanos de la Isla de la verdadera
historia que ha rodeado a los denominados “Cinco Héroes”?. Pues NO.
En mi próxima “reflexión” (no es sólo el Comandante en Jefe quien puede reflexionar), me referiré a ello en detalles.
.......................................................................
En mi próxima “reflexión” (no es sólo el Comandante en Jefe quien puede reflexionar), me referiré a ello en detalles.
.......................................................................
Cuanta verdad, pero quienes vivimo allí hemos vivido con la mentira y nos hemos acostumbrado a vivir con ella. Excelente artículo.
ResponderEliminar