Tal y como había
prometido, continúo leyendo y estudiándome los pormenores del denominado “Obamacare”;
déjenme decirles que de momento, para mi modesto entender, va ganando dicho Programa
por amplia mayoría. Me llama poderosamente la atención el hecho contrastable de
que muchas personas opinen desfavorablemente de dicho Plan sin conocerlo en
profundidad, utilizando en su contra
ideas y conceptos sacados de contexto por los políticos opuestos al mismo
y que luego son repetidos por sus seguidores, no atendiendo a un cabal
conocimiento, si no a la repetición de dichos supuestos como "ecos en una
montaña". El Programa en modo alguno me parece perfecto, tiene a mi juicio sus “puntos débiles”, aunque algunos bien pueden entenderse, si tenemos en cuenta las
características de la sociedad norteamericana; mencionaré sólo uno, el aborto,
que queda relegado, fuera de plano; pero decía que ello puede ser entendible,
si nos atenemos a las características de una sociedad “puritana” como la
norteamericana, donde florecen anclados en la psiquis del ciudadano común,
conceptos tan absurdos, anticientíficos y pasados de moda, como los de considerar que un embrión de una
embarazada equivale a una vida humana y su eliminación, a un crimen; pero esta
reflexión posee un enorme grado de complejidad ético-moral-religiosa y por
tanto no resulta fácil de hallarle una
solución al nivel del gusto de todos. Es una tarea de gigantes, no seré yo
quien convenza a los Testigos de Jehová, que una transfusión sanguínea es una
gracia y regalo divino de Dios para perpetuar la especie.
Resulta que el
republicano Romney, que desde el 2010 se mostró tan opuesto a la reforma de
Obama, cuando era Gobernador del Massachusetts entre 2003 y 2007 introdujo una
reforma de acceso médico universal y obligatoriedad del seguro médico, reforma
de la que se inspiró en parte la actual de Obama; ¿qué pasa entonces?, pura
política, cambiamos de manera de pensar como los camaleones de color según
conviene. Los Republicanos afirman que la reforma de Obama aumentaría los
gastos en las partidas presupuestarias en un momento de crisis. Vamos a ver si
nos aclaramos un poquito, un estado para
paliar una crisis puede acudir a recortes presupuestarios, pero la salud y la
educación son intocable, esos son pilares del sostenimiento de cualquier nación
avanzada y en la que no se puede escatimar ni en épocas de crisis, recorten de
donde quieran, menos de la salud y la educación, garantes de una nación sana y
culta. Sabemos que los cuerpos de seguridad son improductivos, pero no se
pueden eliminar, porque ello son la garantía del ciudadano, pues esto es algo
parecido, para ser más claro, imaginen que un señor llega un día a su casa y
encuentra a su mujer siéndole infiel con otro y la medida que toma es eliminar
el colchón de la cama donde se ejecutaba aquella relación “non santa”; por
Dios, seamos coherentes; pero además, es falso. Veamos las cifras; en Europa al
acercarse el periodo en que se producen brotes de gripe se pone en marcha
programa de vacunación gratuito contra esta enfermedad lo que supone un gasto
importante; sin embargo, el coste del tratamiento en analgésicos y medicamentos
antigripales en mil personas afectadas de gripe bastan para comprar ¡12.000
vacunas antigripales!, a ver si no es más negocio prevenir. En Europa tenemos
un amplio programa de lucha contra el cáncer de mama, cualquier mujer puede
cuando lo desee acudir a su médico de cabecera y solicitar le sea realizada una
mamografía sin coste alguno; pues verán, el coste del tratamiento de una sola
afectada por un cáncer de mama en estado avanzado es suficiente para pagar la
realización de 8.000 mamografías. Las cifras hablan por sí solas. ¡Es tan
difícil de ver!
Cuando en Madrid cada
noche decenas de unidades asistenciales a la drogodependencia acude a los
lugares de foco de drogadicción a repartir dosis de anfetaminas y jeringas desechables,
está cumpliendo dos funciones esenciales, paliar el drama mismo de la drogodependencia y
contribuyendo a la no propagación de enfermedades por el uso colectivo de una
misma jeringuilla. No falta alguno que diga: -“Que se jodan, para que se metieron en la droga”, lo cual es
de una perversión absoluta; esos individuos, por fortuna, minoría, dan la
espalda al drama y a las víctimas, sin pensar que los verdaderos culpables, los
miembros de las organizaciones de narcotráfico, ahora mismo pueden estar en n
cualquier lugar de las Bahamas tomando el sol. En fin seguiré leyéndome y estudiando
el programa demócrata y ya les diré. Seguiré, dándole que te pego.
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